En una de las últimas reuniones decidimos por consenso, como tenemos por costumbre, que íbamos a crear una sección nueva en el blog. Esta sección será una especie de diario personal de nuestras experiencias con el proyecto. Virtudes y defectos, sensaciones buenas y malas, en definitiva una guía de lo que eKameno es y será y de como evoluciona gracias a cada integrante de este proyecto.

El objetivo de esto es conseguir al final del proyecto una guía paso a paso de como lanzar o estrellar un proyecto (esperamos que lanzar y con mucho éxito ;p ), lo que hemos hecho bien y lo que hemos hecho mal. Explicando los riesgo que corremos con cada una de las decisiones en el momento concreto de vivirlos y no a posteriori cuando todo es muy bonito.

Me toca empezar a mí, y supongo que aunque llevemos ya un largo camino, debería empezar por el principio y hablar de los inicios. Nunca me he podido leer esos post kilométricos ni super tecnicistas, así que intentaré hacerlo como más o menos me gustan leerlos:

Todo empezó con la idea, como siempre ;) Llevaba mucho tiempo dándole vueltas al tema de la casa inteligente y la configuración de ambientes incluso sin saber como se le llamaba a estos conceptos. Había intentado algunas cosas y probando software pero siempre acababa dándome contra un muro, supongo que cómo mucha gente. La tecnología no había avanzado suficiente.. Lo que pasa hoy en día con las gafas VR supongo.

Años después, mientras leía un libro de Matilde Asensi me dí cuenta que las cosas habían cambiado. Tablets, smartphones, reconocimiento de voz, NFC. Lo que antes valía un dineral ya lo teníamos a pares y veía la manera de utilizarlo. Empecé a crear una imagen mental de la estructura y jerarquía de la programación. Un par de días más tarde lo vi tan claro que empecé a montar la primera versión. En aquél momento tenía un pequeño bajón de trabajo.

Unos 3 meses más tarde tenía funcionando la primera beta de Kate, así llamo a mi casa en honor a la serie “Lost”. Decidí C# – Android.. ¡fue un FAIL! De ese sistema estaba contentísimo, hacía todo lo que había pensado: me controlaba una cámara IP de los chinos, por fin usaba los altavoces de casa, incluso había montado el sistema de plugins que hoy en día se mantiene casi intacto, pero era única y exclusivamente mío. La instalación era un cirio, y requería mucho tiempo y altos conocimientos técnicos. Quizás lo hubiera podido mejorar, pero empecé a tener trabajo y tuve que dejar el desarrollo. Eso sí, lo seguí utilizándolo y se convirtió en esencial en mi vida.

Supongo que el detonante real de eKameno fue la crisis. Tuve un bajón considerable de trabajo, después de pasar mi momento de amargue necesario decidí moverme y rebuscar entre todas esas ideas que siempre quise hacer y nunca tuve tiempo. ¡Hoy sí!. Como no puedo estarme quieto elegí el proyecto que más rabia me dio dejar a medias y lo pensé de otra manera: “Yo solo me puedo pasar años haciendo esto, prefiero compartirlo que no verlo salir nunca”.

Así que me puse a buscar socios emprendedores… pero se me está alargando el post, así que mejor dejo esta historia para la siguiente entrega.

Santi Iglesias

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